El arco del tiempo

El arco del tiempo

Siempre he pensado que el arco del Ayuntamiento de Oviedo debería llamarse el arco del tiempo. En muchas ocasiones al atravesarlo tuve la extraña sensación de que en cualquier momento podía aparecer veinte años atrás en la calle Compostela, esa que queda al otro lado del arco de Belén en mi Habana Vieja. Pero mis pasos me llevaban a una plaza de edificios impecables que, aunque parecidos a los de mi ciudad natal, les faltaba la ropa recién lavada colgando de sus balcones. La serenidad de sus transeúntes al andar venía a recordarme que aquí la comida no había “que salir a resolverla”. De un lado al otro del arco de Belén o del Ayuntamiento o del Tiempo, faltaba una esquina y el choteo y las calles insalubres y una vecina cantando.