El corazón de la ciudad

El corazón de la ciudad

Aunque el lugar más conocido de Palma de Mallorca es su catedral, para mí el que mejor representa su espíritu y que además determinó mis primeras impresiones de ella es su Lonja, también conocida como Sa Llotja. Este antiguo edificio gótico, hoy sede de frecuentes exposiciones de arte contemporáneo, está situado en un entorno privilegiado al lado del Paseo Marítimo y a unos metros del Palacio de la Almudaina, con una preciosa plaza por la que pasan cientos de turistas y palmesanos cada día. Quizá es su origen como sede del comercio de la ciudad lo que más me ha atraído desde siempre, ya que se construyó en el siglo XV por encargo del Colegio de Mercaderes, un origen que refleja a la perfección los orígenes mismos de Palma, volcada durante siglos en la actividad del puerto como sede del comercio mediterráneo, lugar de paso de innumerables viajeros llegados de los lugares más sorprendentes y punto de encuentro entre culturas, un papel que ahora ocupa en cierto modo su plaza al albergar en sus numerosas terrazas, bares y restaurantes a personas de infinidad de nacionalidades, sobre todo en las noches de verano en que se crea un ambiente mágico.
Vista así, la plaza de la Lonja es como si fuese el corazón de Palma. De hecho, el uso actual que se le da a este majestuoso edificio aúna perfectamente su carácter de monumento histórico y un sentido práctico que caracteriza a las ciudades del siglo XXI al promocionar con sus exposiciones la producción artística más reciente, lo que podría parecer para muchos una contradicción, pero que para mí demuestra la adaptabilidad de una construcción que resulta casi mágica. Acercarme a este lugar me trae un sinfín de recuerdos de mi llegada a Palma hace más de una década, cuando me instalé en la ciudad llena de ilusiones y ansiando un futuro de realización personal que poco a poco se ha ido haciendo realidad. Desde entonces mi vida ha cambiado mucho y cada vez tengo menos tiempo para pasear por su plaza, sentarme en una de sus terrazas o visitar alguna de sus exposiciones. Pero aun así, sigue siendo mi rincón favorito de Palma.